Hace un par de años salió  el reporte de felicidad de los paises, de tiempo de trabajo necesario para comprar una big mac, de semanas de trabajo por año y días de descanso.

cuando se definieron las charlas del mix10 y sus horarios, se entregó una aplicación fabulosa para programarlas. Lo que pensé ese día es que estos tíos son unos vagales. Las charlas empiezan a las 11 de la mañana y terminan a las 4.30 o 5 por tarde. Hay una cantidad incalculable de conferencias, workshops, focus groups, etc, distribuidos en 3 franjas diarias. solo 3 charlas al día por 3 días a 1200 dólares. Cualquier parroquiano de mi pueblo diría que es una sinvergüencería. Si hasta yo, que siempre he sido vago, me quejé.

La cuestión es así. Sí hay tal charla en la mañana; un keynote diario. y luego el ritmo es frenético, ridículamente salvaje. La elección de charlas debe ser dinámica, con plan B. Apenas hay tiempo de entrar maravillizarse y preguntar, salir, tomarse una soda y seguir. En menos de nada está uno sentado en un comedor descomunal, luego siesta y más charlas, luego commons, experts, escribir blogs, grabar videos y apenas puede uno recordar cosas de lo que ha visto. Saber que luego estará todo en videos y archivos en la red relaja, pero  la experiencia del orador es fundamental para comprender los temas. Luego a las 6 sale uno a está ciudad que se le mete a uno en los ojos, que apenas amanece cuando la noche amenaza, el cerebro se relaja y empiezan a asentarse las ideas.

En mi universidad todavía juran que jornadas semanales de 72 horas de estudio son poco, que 5 años de carrera es apenas justo, que el que más tiempo se jode, más aprende. Qué equivocados seguirán si no dedican tiempo al descanso y al ocio sano. No a llegar hartos de la vida y dormir viendo noticias en la tele. Por algo los países más felices como nosotros, seguimos ahogados en la pobreza.